Desde el 28 de junio de 2025 está en vigor en toda la Unión Europea la conocida como Ley Europea de Accesibilidad (Directiva UE 2019/882), incorporada en España a través de la Ley 11/2023. Muchos negocios ni se han enterado, y sin embargo afecta de lleno a quien vende por internet. Te explicamos, sin jerga legal, a quién obliga y qué implica en la práctica.
Qué es la accesibilidad web
Accesibilidad significa que cualquier persona pueda usar tu web, incluidas las que tienen alguna discapacidad visual, auditiva, motriz o cognitiva. En términos prácticos: que se pueda navegar con el teclado sin ratón, que un lector de pantalla entienda tus imágenes y formularios, que los textos tengan contraste suficiente y que se pueda ampliar la letra sin que todo se descuadre.
No es un capricho de minorías: hablamos de millones de personas en España, y de situaciones que nos afectan a todos en algún momento (una mano escayolada, una pantalla al sol, la vista cansada a partir de cierta edad).
¿A quién obliga la ley?
La norma se centra en determinados productos y servicios digitales, y el comercio electrónico está claramente dentro. Si vendes online a consumidores, te aplica.
Existe una excepción importante: las microempresas que prestan servicios (menos de 10 empleados y menos de 2 millones de euros de volumen de negocio) quedan exentas de las obligaciones relativas a los servicios. Ahora bien, conviene no quedarse solo con eso: la exención tiene matices según lo que vendas y cómo, y las administraciones públicas tienen sus propias obligaciones desde hace años.
Aviso importante: no somos asesores legales y este artículo es divulgativo. Si tu caso puede estar afectado, consulta con un profesional del ámbito jurídico, porque las sanciones previstas por incumplimiento pueden ser muy elevadas.
Qué se exige en la práctica
La referencia técnica son las pautas WCAG en su nivel AA. Traducido a cosas concretas que se revisan en cualquier web:
Textos alternativos en las imágenes. Cada imagen con información debe describir lo que muestra, para que un lector de pantalla pueda leerla. Las decorativas se marcan como tales.
Contraste suficiente. El texto gris claro sobre fondo blanco queda muy elegante en pantalla y resulta ilegible para mucha gente. Hay una relación mínima de contraste que debe cumplirse.
Navegación con teclado. Todo lo que se pueda hacer con el ratón debe poder hacerse con el tabulador, y debe verse en todo momento dónde está el foco.
Formularios con etiquetas correctas. Cada campo necesita su etiqueta asociada, y los errores deben explicarse con texto, no solo con un borde rojo.
Estructura de encabezados coherente. Un solo H1 por página y una jerarquía lógica: es lo que permite a un lector de pantalla recorrer el contenido.
Vídeos con subtítulos y contenido que no dependa solo del color para entenderse.
La buena noticia: también es bueno para tu negocio
Casi todo lo que exige la accesibilidad coincide con las buenas prácticas de usabilidad y de SEO. Los textos alternativos ayudan a posicionar en Google Imágenes; una estructura de encabezados limpia mejora el rastreo; un buen contraste y unos formularios claros aumentan las conversiones. Y amplías tu público en lugar de excluir a una parte.
Por dónde empezar
Una revisión inicial sencilla: pasa una herramienta gratuita de análisis (WAVE o Lighthouse, incluido en Chrome), intenta navegar tu web entera solo con el tabulador, y revisa los textos alternativos de tus imágenes. Con eso detectarás la mayoría de los problemas frecuentes.
Un apunte honesto: los plugins que prometen «hacer tu web accesible con un clic» mediante una barra de herramientas flotante no sustituyen a un trabajo hecho en el diseño. Ayudan en algunas cosas, pero la accesibilidad real se construye en la estructura.
Preguntas frecuentes
Tengo una web sencilla de servicios y soy autónomo, ¿me afecta?
Si no vendes online y encajas en la definición de microempresa, la ley contempla exenciones para los servicios. Aun así, aplicar lo básico es sensato: mejora tu web y te evita problemas si mañana montas una tienda.
¿Cuánto cuesta adaptar una web?
Depende del estado de partida. En una web bien construida suele ser cuestión de ajustes (contrastes, textos alternativos, formularios). En una web con problemas estructurales, puede requerir rehacer plantillas.
¿Cómo sé si mi web cumple?
Las herramientas automáticas detectan una parte de los problemas, pero no todo: hay aspectos que requieren revisión manual. Una auditoría combinada da la imagen real.
¿Quieres saber cómo está tu web? En Mardeasa diseñamos webs y tiendas online cuidando la accesibilidad desde el planteamiento, no como parche final. Escríbenos y lo revisamos juntos.







