La diferencia entre un proyecto web que sale en cinco semanas y otro que se eterniza durante seis meses casi nunca está en el diseñador: está en lo preparado que llegue el cliente. Si estás pensando en encargar tu página web, esta es la lista de lo que conviene tener claro antes de pedir presupuesto. Te ahorrará tiempo, dinero y bastantes correos.
1. Para qué quieres la web (de verdad)
«Tener presencia en internet» no es un objetivo, es una consecuencia. Los objetivos útiles son concretos: que me lleguen peticiones de presupuesto, vender mis productos online, que la gente reserve cita, dejar de explicar por teléfono lo mismo cada día. El objetivo determina la estructura, el diseño y hasta el presupuesto.
2. Quién es tu cliente
No es lo mismo una web para particulares que para empresas, ni para público joven que para gente mayor. Piensa en tus tres o cuatro clientes tipo: qué necesitan saber antes de contratarte, qué dudas te plantean siempre, qué les preocupa. Esa información vale oro para redactar la web.
3. Qué páginas necesitas
Un esquema aproximado basta: inicio, servicios (¿uno por servicio o todos juntos?), sobre nosotros, portfolio o casos, blog, contacto. Si es una tienda, cuántos productos y cómo se agrupan en categorías. No hace falta que sea definitivo, pero sí tener una idea.
4. Los textos
Aquí es donde se atascan nueve de cada diez proyectos. Decide desde el principio quién los escribe: tú, el diseñador, o un redactor. Si los escribes tú, empieza ya, sin esperar a que el diseño esté listo. Un consejo: escribe como le explicarías tu trabajo a un conocido en una cafetería, y luego se pule.
5. Las imágenes
Fotos reales de tu negocio, tu equipo, tus trabajos o tus productos. Si no las tienes, contempla una sesión de fotos en el presupuesto: es de lo que más diferencia marca frente a la competencia. Y reúne también tu logotipo en buena calidad (idealmente en vectorial) y los colores de tu marca si los tienes definidos.
6. El dominio y el hosting
¿Ya tienes dominio? ¿Sabes dónde está contratado y tienes acceso? Este punto genera muchos retrasos: dominios registrados hace años por un cuñado ilocalizable o correos asociados que nadie recuerda. Revísalo antes. Y si aún no tienes nada, tu diseñador puede aconsejarte.
7. Webs que te gustan (y que no)
Reúne tres o cuatro webs que te gusten, aunque sean de otros sectores, y explica qué te gusta de cada una: los colores, cómo está ordenada, el tono de los textos. Y alguna que no te guste, que a veces aclara más. Esto ahorra rondas de revisiones interminables.
8. Presupuesto y plazos realistas
Ten una idea de cuánto quieres invertir; no para regatear, sino para que la propuesta se ajuste a lo posible. Y ten en cuenta que los plazos dependen mucho de tu disponibilidad para revisar y aportar contenidos. Si tienes una fecha límite (una feria, una campaña), dilo desde el principio. Puedes ver rangos orientativos en nuestro artículo sobre cuánto cuesta una página web profesional.
9. Quién decide
Parece una tontería, pero si en las revisiones opinan cinco personas con criterios distintos, el proyecto se alarga sin remedio. Que haya un interlocutor que recoja las opiniones y decida.
10. Qué pasa después de publicarla
Pregunta desde el principio quién se encarga del mantenimiento, si te van a enseñar a editar tus contenidos y qué incluye el servicio a partir de la entrega. Una web sin mantenimiento se degrada; lo explicamos en este artículo.
Preguntas frecuentes
¿Y si no tengo nada de esto preparado?
No pasa nada: un buen profesional te guía y te ayuda a definirlo. Pero cuanto más lleves pensado, más rápido y más barato saldrá el proyecto.
¿Tengo que escribir yo los textos?
No necesariamente, aunque nadie conoce tu negocio como tú. Lo habitual y más eficaz es un punto intermedio: tú aportas la información y el contenido se redacta y optimiza a partir de ahí.
¿Cuánto se tarda desde que digo que sí?
Una web de presentación, entre tres y cinco semanas. Una tienda online, entre cinco y diez. En ambos casos, el reloj corre según llegan los contenidos.
¿Tienes tu proyecto en mente? En Mardeasa te acompañamos desde la primera idea hasta la web publicada, con presupuesto cerrado y sin sorpresas. Cuéntanos qué necesitas y te preparamos una propuesta a medida.







